¿Qué es CibeRespect?

Una alianza entre ongs, asociaciones y particulares que apostamos por la creación de redes de apoyo para actuar contra el impacto que el discurso xenófobo en Internet puede ejercer sobre la opinión de las audiencias.

Creemos en la colaboración, el análisis, la formación como trayecto para conectar e impulsar a los ciberactivistas llamado a liderar la lucha contra el discurso del odio en Internet, alimentando un paisaje digital de respeto, convivencia y cohesión social.

Nuestra historia

En febrero de 2016, un periodista se acercó a conocer a los alumnos de las clases de español para personas inmigrantes que organiza la ong Ecos do Sur. Escribió un gran reportaje, en el que muchas personas abrían su corazón para contar sus esperanzas y sueños al venir a España. Sin embargo, cuando leímos lo que algunos/as lectores escribieron en las redes sociales sobre esta noticia, nos hicimos conscientes de otra realidad: la mayoría de los comentarios eran despectivos, reproducían estereotipos negativos o tenían un discurso agresivo contra la inmigración, ¿qué estaba pasando? Había que actuar. Pocos meses después, la casualidad quiso que Ecos do Sur y el Institut de Drets Humans de Catalunya se conociesen y empezase esta historia.

¿Quienes Somos?

cibeRespect se inició en noviembre de 2016, liderado por la ong Ecos do Sur en partenariado con el Institut de Drets Humans de Catalunya, y con la colaboración de SOS Racisme Catalunya y United Explanations. Está cofinanciado por la Obra Social de La Caixa.

Entidades defensoras de los Derechos Humanos, ongs, centros educativos, colegios profesionales, administración local, además de activistas particulares, participan en las acciones del proyecto. Algunos de ellos son:

¿Por qué lo hacemos?

Internet es nueva arena en la que se dirimen los problemas sociales, se proyectan cuestiones a la agenda mediática y política, se moviliza la opinión pública. Es también el campo hiperabonado para la intolerancia, el acoso, el odio y el fanatismo. Estamos asistiendo al nacimiento de nuevos delitos y a la apertura de nuevas brechas en la cohesión social.

Las actitudes racistas y xenófobas encuentran su caldo de cultivo en la crisis, el contexto de oposición con el mundo musulmán y el entorno digital: anonimato, distancia y viralidad son una oportunidad para el avance y la participación democrática, pero también facilitan la difusión de un discurso que ataca la convivencia integradora y el respeto a la diversidad. Este discurso, alimentado con estereotipos, rumores, información falsa, está sobredimensionado en la Red: se calcula que su presencia en el entorno digital es 30 veces más elevado que en la vida real.

Nos preocupa la retroalimentación entre odio en la calle y en Internet, y entre discurso del odio y delitos de odio. Y hemos decidido actuar.

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